Ruta dels Murals Ceràmics de Verdú

Historia de la Cerámica

Cerámica negra de Verdú

Desde tiempos pasados Verdú ha sido un centro de producción ceramista importante.

De la época romana se han encontrado tres hornos para cocer tejas, blandas, baldosas. elementos de construcción y enseres caseros.

El primer dato documental que nos referencia un cantarero en Verdú es en 1492 y se denominaba Antoni Guash, pero se han encontrado restos de hornos dentro del primer recinto amurallado de época más anteriores. A partir es cuando empiezan a proliferar los obradores de cerámica.

En el siglo XV Verdú experimenta un crecimiento, sobre todo por las ferias y mercados impulsados bajo el dominio de Poblet, y a mediados del siglo XVII momento en que se constituyó la Cofradía de San Hipólito (1605), con el fin de proteger y regular con una serie de órdenes el oficio, había una treintena de obradores. Durante los siglos XV- XVI los cantareros se instalaron fuera del núcleo antiguo, y sobre todo hacia la calle de las Eras y la calle Nueva. Más adelante se instalarán fuera del núcleo antiguo, hacia la calle de San Miquel.

La cerámica de Verdú consigue su máximo esplendor entre los años veinte y cincuenta del siglo XX, en que se llegará a producir anualmente miles de cántaros de varios modelos.

El cántaro o silló que por su funcionalidad se impone al resto de vasijas, dado que permitía transportar el agua de manera cómoda, conserva el agua fresca y también se puede beber a galet.

Técnica y elaboración

La llamada de los cántaros de Verdú en buena parte venía dada por la óptima calidad de la arcilla empleada en la elaboración. La mayoría de los ceramistas eran propietarios de terruños y aprovechaban los meses de invierno para hacer el descubrimiento y encontrar la arcilla de más buena calidad, sobre todo la `procedentes de la partida de los Carros y las Basselles, a unos dos kilómetros de la villa.

El transporte de la arcilla se hacía en carros de trabuc, entraban a la villa por calle Bonaire y calle Margorell cruzaban la Plaza Mayor y ensartaban la calle San Miquel. La arcilla se extendía en la era, se aplastaba para dejarla muy fina, y en el mismo patio los ceramistas y tenían la balsa y lo bassó. Acto seguido, se echaban entre manantial y doce cuevas pequeños de arcilla refinada al bassó, junto con el agua que continuamente era removida con un remenador de madera. La mezcla que salía se decantaba a la balsa grande, situada a un nivel más bajo. Esta operación se iba repitiendo hasta lograr la calidad de barro deseado. El barro se tenía que secar para que fuera dúctil para poder trabajar.

Maurar es el trabajo que el ceramista hacía al empezar la jornada antes de ponerse a la rueda, y también el aprendiz que recibía el nombre de maurador. Maurar con los pies sobre un montón de barro, después con las manos para hacer más presión. Después con una hoz se hacían dos partes iguales que recibían el nombre de pastons. Se trabajaban hasta dejar el pastó muy dúctil y una vez preparada el maestro ceramista ya podía cogerlo para trabajar en el banco de trabajo.

El ceramista con el pastó encima del plato, lo hace subir y bajar, trabajando la pieza. Cuando la pieza está acabada la saca del plato con mucha cura y se ponía en un estante para enjugarse. Después las mujeres volvían a tomar las piezas para ser guarnidas, para añadir los picos y el asa.

Cocida

Cuando los cántaros se cocían en horno de leña, última parte del proceso de elaboración, en cada hornada se destinaban en trescientos fajos de leña de olivo, en la que se podían poner unos mil quiniientos sillons, aproximadamente. En el momento justo se añadían los fajos de leña y se procedía a cerrar el horno o las bocas de respiración del horno de arriba, de forma que se consumía todo el oxígeno de la arcilla y se volvía negro. Así es como se conseguía el color negro que ha dado la señal de identidad a la cerámica de Verdú.

Por último lo deshorneado es el momento más esperado, es la culminación de todo el proceso.

Enseres elaborados en Verdú

En Verdú principalmente encontramos enseres relacionados con el almacenamiento del agua como por ejemplo; embudos, bacines, barreños, cossiols, barreños, testos, platos, pardaleres, regaderas, cubos, ambúrnies, medidas de vino, medidas de aceite, abrevaderos y comederos.

Cántaro o Silló?

Siempre se ha distinguido entre cántaro y silló, el cántaro como pieza más grande y con duras asas y un solo pico, el silló en cambio tiene un asa y dos picos.
Había el cántaro de balsa, el cántaro grande, el medio cántaro y como juguete la cantireta, ¡la forma no ha variado con el tiempo!

El silló en cambio se ha caracterizado para tener dos picos y un asa. Con los sillons la variedad es inmensa, sobre todo a partir de finales del siglo XIX. Picotí, silló de sandía, media sandía, el vicense, el xato grande, el medio,... los de más capacitado servían para ir a la fábrica, por los pescadores, por las entradas en las masías o para ir a la fuente. Silló de sandía bombea con una capacidad de manantial o doce litros, sandía grande, de cinco litros, media sandía, tres litros y medio. En cambio los sillons de mesa se distinguían por la elegancia y con una capacidad más reducida; vigorro, de moda, de pie.

Actualidad

A día de hoy la cerámica de Verdú se mantiene con cuatro ceramistas que continúan la tradición ceramista de la villa, puesto que un aspecto importado del oficio es su carácter familiar, la producción continúa siendo variada, se continúan elaborando los tradicionales sillons negros, pero se ha diversificado especialmente con piezas de encargo y decorativas como son los murales.

En la actualidad, los obradores de los ceramistas de Verdú mayoritariamente continúan localizados en la calle de San Miquel, conocido como la calle de los ceramistas, si bien es cierto que algunos han trasladado el negocio a la carretera de acceso a la villa por una cuestión comercial.

Mapa: Ruta de los Murales Cerámicos de Verdú

¿Cómo hacer la ruta?

La Ruta de los Murales Cerámicos de Verdú está pensada para que la puedas hacer a tu aire. Pasea por las calles del pueblo y descubre cada mural a tu ritmo, disfrutando del arte y la historia que rodean nuestra cerámica negra.

Ven a Verdú y vive una experiencia única e inolvidable!

Más información

¿Sabes cómo llegar a Verdú?

Verdú está situado en la comarca del Urgell, en la provincia de Lleida, Cataluña.

Para llegar, se puede coger la autovía A-2 hasta Tàrrega y después seguir la carretera C-14 hasta Verdú. También se puede llegar a Tàrrega en tren. De Tàrrega en Verdú el desplazamiento se tiene que hacer en taxi o bien a pie.

Más información
Verdú a Catalunya - Ruta dels Murals Ceràmics de Verdú